Diagnóstico revela cómo las ciudades brasileñas se están preparando para enfrentar el calor extremo
Una encuesta realizada en 53 municipios participantes de la iniciativa Beat the Heat destaca sus avances en planificación, implementación y prioridades para abordar uno de los impactos más críticos del cambio climático

Principales hallazgos
La mayoría de las 53 ciudades brasileñas participantes encuestadas a través de la iniciativa Beat the Heat reconoce el calor extremo como una amenaza crítica tanto para la población como para los sistemas urbanos. Sin embargo, muchas aún se encuentran en etapas iniciales de planificación, con respuestas fragmentadas y una capacidad limitada de implementación.
Los esfuerzos actuales se concentran principalmente en medidas de infraestructura verde, como la arborización urbana y la creación de espacios con sombra. Si bien estas soluciones son importantes, por sí solas resultan insuficientes. Las políticas integradas, la toma de decisiones basada en datos, la priorización de riesgos, el monitoreo continuo y las medidas estructurales relacionadas con edificaciones, vivienda, transporte y compras públicas siguen siendo relativamente poco frecuentes.
Los recursos financieros limitados, la escasez de personal especializado y la fuerte dependencia del apoyo externo continúan siendo los principales obstáculos para avanzar. Estos desafíos dificultan tanto la planificación integrada como la continuidad de las políticas públicas, lo que pone de relieve la necesidad de mayores inversiones, fortalecimiento de capacidades y mecanismos de gobernanza más sólidos para enfrentar olas de calor cada vez más intensas.
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El calor extremo, a menudo percibido como una simple incomodidad del verano, se ha convertido en una amenaza silenciosa y mortal. Actualmente provoca alrededor de medio millón de muertes al año en todo el mundo —aproximadamente una vida perdida por minuto— y esa cifra podría duplicarse en las próximas tres décadas. Solo en Brasil, las olas de calor causaron unas 50.000 muertes en áreas metropolitanas entre 2000 y 2020, superando ampliamente las víctimas asociadas a inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra. Sus impactos afectan a toda la población, desde grupos vulnerables hasta personas sanas expuestas a largas jornadas de trabajo al aire libre o a entornos con ventilación insuficiente.
Mientras los últimos años figuran entre los más cálidos jamás registrados, las ciudades de todo el mundo comienzan a responder. En este contexto, la participación en Beat the Heat —una alianza entre la Presidencia de la COP30 y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que lidera la Cool Coalition— continúa creciendo y cobrando impulso. Actualmente, la iniciativa reúne a más de 250 ciudades, incluidas 105 ciudades brasileñas, además de más de 100 socios institucionales en todo el mundo.
En Brasil, Beat the Heat cuenta con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático a través del Programa Ciudades Verdes y Resilientes. Mediante el fortalecimiento de la planificación urbana, la promoción de soluciones basadas en la naturaleza y de enfriamiento pasivo, así como el impulso de compras públicas sostenibles, los municipios participantes buscan reducir riesgos inmediatos y fortalecer su resiliencia frente a un futuro que se proyecta cada vez más cálido.
La encuesta realizada en las 53 ciudades brasileñas participantes muestra que el calor extremo ya es ampliamente reconocido por los gobiernos locales: el 93 % lo considera una preocupación significativa y el 68 % lo ubica entre sus tres principales desafíos locales. Sin embargo, este reconocimiento aún no se ha traducido en preparación. La mayoría de las ciudades permanece en etapas tempranas de planificación, enfrenta importantes brechas de datos y gobernanza, y depende en gran medida de financiamiento externo para avanzar.
“El calor extremo es un desastre de evolución lenta que está deteriorando la habitabilidad de ciudades, comunidades y territorios, obligando a miles de millones de personas a adaptar su vida cotidiana. Los estudiantes pierden clases, los deportistas modifican sus rutinas de entrenamiento y los trabajadores de la construcción deben ajustar sus horarios para evitar las horas más peligrosas del día. Responder a esta nueva realidad exige colaboración entre todos los niveles de gobierno y sectores de la sociedad, con un sólido apoyo nacional e internacional. Ese es precisamente el propósito de la iniciativa Beat the Heat”, afirmó Ana Toni, CEO de la COP30.
El calor extremo no es simplemente “un día muy caluroso”. Ocurre cuando el calor acumulado durante el día no logra disiparse durante la noche durante dos o más días consecutivos. Las temperaturas se acumulan progresivamente en un efecto escalonado, algo que muchas personas han experimentado cuando las viviendas no se enfrían después del atardecer, el calor irradia desde el pavimento, dormir se vuelve más difícil y disminuyen los niveles de energía. A medida que este ciclo se prolonga, las personas, las edificaciones, los sistemas de agua, la infraestructura energética y la agricultura pierden capacidad de recuperación, mientras que los riesgos para la salud pública y el funcionamiento de las ciudades aumentan rápidamente.
Abordar este desafío exige que las ciudades replanteen su infraestructura, amplíen las áreas verdes y sombreadas, reduzcan la retención de calor en las superficies urbanas, mejoren la ventilación, minimicen el calor residual generado por los equipos y fortalezcan los servicios de salud y emergencia. Estos esfuerzos deben estar respaldados por sistemas robustos de pronóstico, alerta temprana e información pública para garantizar que las comunidades sepan cómo prepararse, responder y recuperarse de eventos de calor extremo.
La encuesta encontró que el 66 % de las ciudades aún no ha comenzado o apenas está iniciando el desarrollo de planes de acción, mientras que el 75 % no utiliza datos de manera sistemática para la toma de decisiones. Aunque el 60 % ya cuenta con un punto focal o una dependencia específica encargada del tema, solo el 42 % utiliza sistemas de información geográfica (SIG) para mapear riesgos. Además, el 85 % depende de financiamiento externo para implementar medidas.
Entre las acciones más comunes destacan las soluciones basadas en la naturaleza —incluyendo bosques urbanos, parques, techos y muros verdes, restauración de ríos y humedales, lagunas de retención y biocanales de drenaje— que están siendo implementadas por el 77 % de los municipios encuestados. En contraste, relativamente pocas ciudades han adoptado estrategias de enfriamiento pasivo en edificaciones y espacios urbanos, como ventilación cruzada, superficies reflectantes, pavimentos permeables y aislamiento térmico, con tasas de adopción del 21 % o menos. Otra brecha importante persiste en las compras públicas sostenibles: más del 80 % de los municipios aún no ha establecido criterios de adquisición que apoyen objetivos de enfriamiento urbano.
Creada en 2025, Beat the Heat busca apoyar a las ciudades en la realización de diagnósticos, el desarrollo de planes de acción, el fortalecimiento de capacidades locales y la movilización de financiamiento. Inspirada en el concepto brasileño de mutirão —un esfuerzo colectivo organizado en torno a un propósito común—, la iniciativa conecta compromisos internacionales con acciones concretas a nivel local, priorizando municipios y poblaciones más vulnerables a los impactos del cambio climático.
Se espera que los próximos 12 a 18 meses traigan avances significativos. El 51 % de las ciudades participantes planea desarrollar políticas municipales integrales sobre calor extremo, el 21 % prevé profundizar los análisis de riesgo y vulnerabilidad, y el 28 % pretende implementar intervenciones en zonas de alto riesgo o en activos públicos estratégicos. En conjunto, estas acciones podrían beneficiar a unos 7 millones de personas de los aproximadamente 50 millones de habitantes que viven en las 53 ciudades participantes.
La urgencia de este trabajo se ve reforzada por las proyecciones recientes del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales de Brasil (CEMADEN), que señalan la posible formación de un “Súper El Niño” durante la segunda mitad de 2026. Este escenario podría intensificar las sequías y los incendios forestales en el norte y nordeste del país, aumentar la frecuencia de las olas de calor en las regiones centrales y provocar lluvias extremas en el sur. Según el climatólogo José Marengo, se espera que el fenómeno alcance su punto máximo entre diciembre de 2026 y enero de 2027, con impactos perceptibles desde la primavera y efectos directos sobre los sistemas de agua y energía.
Al convertir los compromisos climáticos en acciones concretas, Beat the Heat está ayudando a proteger vidas, reducir desigualdades y fortalecer la adaptación al cambio climático, consolidándose como uno de los legados más tangibles de implementación de la COP30 sobre el terreno.
Más información sobre Beat the Heat
Para acceder al formulario de inscripción para sumarse a la iniciativa.
El diagnóstico de Beat the Heat fue presentado durante una visita técnica al Centro de Operaciones y Resiliencia (COR) de Río de Janeiro el pasado 3 de junio, donde autoridades municipales y socios de la iniciativa intercambiaron experiencias y aprendizajes sobre el innovador Protocolo de Calor Extremo de la ciudad. Este protocolo forma parte de la recientemente lanzada iniciativa 50@50 del PNUMA.
Sobre la iniciativa 50@50: 50@50 es una campaña global enmarcada en Beat the Heat que destaca a 50 ciudades que están tomando medidas para prepararse para un futuro más cálido. La iniciativa pone en valor a las ciudades que actúan antes de que las temperaturas alcancen niveles peligrosos, demostrando cómo el liderazgo, la innovación y la planificación prospectiva pueden reducir riesgos y proteger a las comunidades. A través de ejemplos concretos, 50@50 promueve soluciones como intervenciones basadas en la naturaleza, enfriamiento sostenible, infraestructura resiliente y diseño urbano inteligente frente al clima.
Ciudades destacadas:
Brazil: Fortaleza, Teresina, Campinas, Rio de Janeiro
Globales: París, Barcelona, Antalya, Lagos, Melbourne, Yakarta, Santiago, Mendozay Yangzhou
Beat the Heat también es una iniciativa emblemática del Eje 4 —Construcción de Resiliencia en Ciudades, Infraestructura y Agua— de la Agenda Global de Acción Climática. Como parte de este esfuerzo, los socios están desarrollando un Plan de Aceleración de Soluciones (PAS) titulado: “Greening Cities to Beat the Heat: Harnessing Nature-Based, Passive and Efficiency Solutions for Sustainable Cooling and Energy Demand Reduction.”
Conozca más sobre el PAS: Beat the Heat is also a flagship initiative of Axis 4—Building Resilience for Cities, Infrastructure, and Water—within the Global Climate Action Agenda. As part of this effort, partners are developing a Plan to Accelerate Solutions titled “Greening Cities to Beat the Heat: Harnessing Nature-Based, Passive, and Efficiency Solutions for Sustainable Cooling and Energy Demand Reduction.” Conozca más sobre el PAS.
