METANO

Países amplían la atención en la reducción del metano, y un nuevo informe traza caminos para alcanzar la meta de 2030

Un nuevo estudio presentado en la COP30 muestra avances desde 2021, pero refuerza la necesidad urgente de ampliar las acciones para cumplir el compromiso de reducir las emisiones en un 30% hasta finales de la década

Presenta la evaluación más completa realizada hasta ahora sobre el progreso del Global Methane Pledge, pacto firmado por 159 países y la Unión Europea para reducir 30% de las emisiones de este gas. Foto: Carlos Tavares/COP30
Presenta la evaluación más completa realizada hasta ahora sobre el progreso del Global Methane Pledge, pacto firmado por 159 países y la Unión Europea para reducir 30% de las emisiones de este gas. Foto: Carlos Tavares/COP30

Por Maiva D’Auria / COP30

Lanzado en Belém durante la COP30, el primer Informe Global sobre Metano destaca avances significativos desde la creación del Global Methane Pledge en 2021 y señala oportunidades para acelerar el progreso hasta 2030. Producido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y por la Climate and Clean Air Coalition (CCAC), el informe ofrece la evaluación más exhaustiva realizada hasta ahora sobre el acuerdo respaldado por 159 países y por la Unión Europea para reducir las emisiones de metano en un 30% en relación con los niveles de 2020.

Los resultados muestran que, aunque las emisiones globales de metano siguen aumentando, las proyecciones han mejorado. Normas más estrictas para los residuos en Europa y en América del Norte, combinadas con un crecimiento más lento del mercado de gas natural entre 2020 y 2024, ya han reducido las estimaciones para 2030 en comparación con las previsiones iniciales. El informe subraya que, con una rápida ampliación de soluciones comprobadas, la meta de 2030 es alcanzable.

Ministros y representantes reunidos en el encuentro del Global Methane Pledge señalaron que las soluciones ya existen —en políticas públicas, tecnologías y prácticas— e instaron a los países a ampliar acciones en los sectores de energía, agricultura y residuos. También defendieron una mayor transparencia en la definición de metas y en el seguimiento del progreso.

Tratar el metano como prioridad no es solo una elección ambiental, sino una decisión estratégica para la competitividad, la salud pública y la responsabilidad social, dice Alice Amorim, directora de programas de la Presidencia de la COP30. Foto: Carlos Tavares/COP30
Tratar el metano como prioridad no es solo una elección ambiental, sino una decisión estratégica para la competitividad, la salud pública y la responsabilidad social, dice Alice Amorim, directora de programas de la Presidencia de la COP30. Foto: Carlos Tavares/COP30

“Enfrentar las emisiones de metano es una de las formas más rápidas y eficaces de desacelerar el calentamiento global. La reducción del metano actúa como un freno de emergencia climático, ayudándonos a mantener el rumbo de la meta de 1,5 °C”, afirmó Alice Amorim, directora de Programas de la Presidencia de la COP30.

Según el informe, las contribuciones nacionales presentadas hasta mediados de 2025 —incluyendo las NDC y los planes nacionales de metano— podrían resultar en una reducción colectiva del 8% hasta 2030 en comparación con 2020, si se implementan plenamente. Esto representaría la mayor caída jamás registrada en las emisiones de metano. Alcanzar la reducción total del 30% requerirá un nuevo impulso de ambición, pero el informe destaca que la mayor parte de las medidas necesarias ya está disponible.

“Priorizar el metano no es solo un imperativo ambiental —es una oportunidad estratégica para la competitividad, la salud pública y la responsabilidad social”, observó Alice. “Actuar ahora en los sectores de residuos, energía y agricultura ofrece beneficios climáticos inmediatos y medibles.”

Más del 80% del potencial de reducción de metano hasta 2030 puede lograrse a bajo costo. Soluciones ampliamente probadas —como programas de detección y reparación de fugas, cierre de pozos abandonados, mejoras en la gestión del agua en el cultivo de arroz y separación de residuos orgánicos— representan la mayor parte de las acciones necesarias. El sector de energía concentra el 72% de ese potencial, seguido por residuos (18%) y agricultura (10%).

Los cobeneficios son expresivos. La implementación de las medidas disponibles podría evitar más de 180.000 muertes prematuras y reducir en 19 millones de toneladas las pérdidas agrícolas anuales hasta 2030. En el sector de combustibles fósiles, todo el potencial de mitigación podría alcanzarse a un costo equivalente a solo el 2% de los ingresos globales de la industria en 2023.

Las mayores economías concentran buena parte de la oportunidad: el 72% del potencial global de reducción está en los países del G20+, que podrían lograr una caída del 36% en las emisiones de metano hasta 2030 con medidas ya existentes. El informe también subraya la importancia de mejorar la medición, la transparencia, el financiamiento y el monitoreo para orientar los esfuerzos.

Jupie Dabrusin, ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá y copresidenta del Global Methane Pledge, calificó el informe como “una evaluación esencial del progreso”, destacando la importancia de acelerar la acción para alcanzar resultados concretos.

Dan Jørgensen, comisario europeo para Energía y Vivienda, destacó que los avances ya demuestran que reducir metano es posible y genera beneficios económicos y ambientales, aunque la siguiente etapa exige mayor escala y cooperación.

Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, reafirmó que reducir las emisiones de metano sigue siendo una de las formas más rápidas y eficaces de desacelerar la crisis climática, proteger la salud humana y reducir las pérdidas agrícolas.

El informe concluye que las decisiones que se tomen en los próximos cinco años serán decisivas para aprovechar esta oportunidad —garantizando un aire más limpio, economías más fuertes y un clima más seguro para las generaciones futuras.

Anuncios en la COP30

Una nueva iniciativa global fue lanzada durante la COP30 para enfrentar una de las fuentes de emisiones que más crecen. El No Organic Waste (NOW) Plan to Accelerate Solutions establece el compromiso de reducir en un 30% las emisiones de metano provenientes de residuos orgánicos hasta 2030, al tiempo que transforma alimentos descartados en oportunidades de acción climática, nutrición y generación de medios de vida.

Respaldada por el Global Methane Hub y financiada con 30 millones de dólares a nivel global —incluyendo 10 millones para América Latina—, la iniciativa ayudará a ciudades a recuperar 20 millones de toneladas de alimentos excedentes por año, alimentar a 50 millones de personas e integrar formalmente a un millón de trabajadores de reciclaje en la economía circular. Hasta ahora, 25 ciudades en 18 países ya participan en la iniciativa. La siguiente fase apoyará pilotos urbanos, centros de compostaje y redes de bancos de alimentos, ofreciendo apoyo técnico y financiamiento para fortalecer estrategias nacionales y atraer inversiones multilaterales y privadas.

Versión en español: Mariana De Santi (POET/UFC)
Revisado por: Enora Lessinger (POET/UFC)