AGENDA DE ACCIÓN

En la COP30, la cultura se integra por primera vez en la Agenda de Acción Climática

La propuesta de la presidencia de la COP30 pretende movilizar acciones climáticas de la sociedad civil y del sector empresarial. Es apenas la tercera vez que la cultura se debate dentro de la Conferencia

El debate sobre cultura y cambio del clima reunió a artistas y activistas nacionales e internacionales el miércoles, 12 de noviembre. Foto: Aline Massuca/COP30
El debate sobre cultura y cambio del clima reunió a artistas y activistas nacionales e internacionales el miércoles, 12 de noviembre. Foto: Aline Massuca/COP30

Por Mayara Souto/COP30

En una sesión con artistas y activistas climáticos, la cultura ocupó el centro del debate liderado por la ministra de Cultura de Brasil, Margareth Menezes, el miércoles, 12 de noviembre. El evento resaltó el potencial de movilización social que la cultura posee en torno al cambio del clima. “Esta es la primera vez que la cultura integra las narrativas de la Agenda de Acción como una iniciativa clave para expandir y movilizar. Esto es fundamental, porque la cultura tiene un poder de movilización enorme. Sabemos que es inmenso”, afirmó.

La Agenda de Acción forma parte la estructura de negociación climática de la COP y reúne acciones voluntarias de la sociedad civil, empresas, inversionistas, ciudades, estados y países para acelerar la reducción de emisiones, la adaptación al cambio del clima y la transición hacia economías sostenibles, según lo establecido en el Acuerdo de París.

La cultura como actor político y climático también fue destacada por Claudia Roth, diputada y exministra de Cultura de Alemania. “La cultura no es algo que necesitemos solo en los buenos momentos. Necesitamos cultura y arte porque son la voz de nuestra democracia. Y, ante la crisis climática, la cultura debe ser un actor fuerte. El arte y la cultura tienen el poder de movilizar, de emocionar, de criticar”, señaló.

Actuación política

Como un llamado para que los gobiernos abandonen el uso de combustibles fósiles —responsables del calentamiento global —, el activista climático sudafricano Kumi Naidoo realizó una performance y se arrodilló en el escenario. “No podemos fingir que estamos ganando cuando estamos perdiendo. Quiero arrodillarme y apelar a los líderes de estas negociaciones: escuchen a los jóvenes, a los pueblos indígenas, a las mujeres, a quienes viene diciendo ‘dejen de destruir el futuro de nuestros hijos’”, clamó.

Naidoo también lamentó que el 86 % de las causas del cambio del clima estén relacionadas con la dependencia global de los combustibles fósiles. “El mundo y nuestros líderes necesitan unirse y negociar un tratado vinculante sobre combustibles fósiles no contaminantes que impida su expansión”, afirmó. Añadió que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha defendido el avance en la transición energética.

La primera dama de Brasil, Janja Lula da Silva, destacó la relevancia cultural de celebrar la conferencia en la Amazonia, una región marcada por la diversidad. “Hablar de cultura y acción climática es hablar sobre vida, identidad, resistencia y resiliencia de los pueblos y las comunidades. El presidente Lula decidió traer la COP30 a la Amazonia también para traer la realidad de este territorio. En esta conferencia, podemos mostrar al mundo la realidad de los pueblos de la selva, del campo y de la diversidad. Y, con esta fortaleza cultural, podemos encontrar soluciones para los dilemas globales”, recordó la también enviada especial de la COP30 para Asuntos de las Mujeres.

Representatividad

El líder yanomami y activista climático, Davi Kopenawa, señaló que la conexión entre la tierra y la naturaleza es esencial en la cultura indígena. “Somos hijos de la Tierra; nuestro padre nos creó junto con la tierra, el bosque, la luna, las estrellas, el sol. Todos tenemos culturas diferentes, pero debemos defender la tierra, la salud, la lengua, la cultura y proteger todo aquello que nos mantiene vivos”, destacó.

Coautor del libro “La Caída del Cielo” (en portugués, “A queda do Ceú”) — un manifiesto sobre la destrucción de la selva amazónica —, Davi recordó la obra del gran fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, reconocido internacionalmente. Su exposición Amazônia retrata el cotidiano de la región y fue fruto de siete años de expediciones del fotógrafo a diversos territorios amazónicos, incluidos los yanomami, donde vive Kopenawa.

El cineasta brasileño Juliano Salgado participó en el debate para comentar la obra de su padre, Sebastião Salgado. “Sus fotografías muestran cómo el agua es transportada desde el mar hasta la Amazonia, esta biodiversidad formidable con 32 billones de árboles que producen el agua que permitirá la existencia de vida en Brasil. Ese bosque no es el pulmón del país; es el corazón. Y cuando observamos sus imágenes, percibimos que conectan la tierra con el cielo, que lleva las lluvias y la humedad. Eso es lo que posibilita la vida”, reflexionó.

La muestra de Sebastião Salgado, fallecido a los 81 años en mayo de este año, fue la última producida por artista. Puede visitarse en el Museo de las Amazonias, en Belém. El espacio recibió una inversión de BRL 20 millones del Gobierno federal para su construcción y permanecerá como un importante centro de cultura y ciencia para los habitantes de Belém.

Versión en español: Trad. Kaique Ortiz.
Revisión: Enrique Villamil.