En declaración, América Latina y el Caribe refuerzan apoyo regional a la COP30 en Brasil
Documento firmado en una reunión de ministros de Medio Ambiente de la región destaca el compromiso con la implementación del Acuerdo de París y la cooperación regional

Por la presidencia de la COP30
Los países de América Latina y el Caribe aprobaron el martes, 26 de agosto, una declaración de apoyo a la COP30 en Brasil y a las agendas prioritarias de la conferencia sobre el clima. El documento, firmado durante la reunión de ministros de Medio Ambiente en la Ciudad de México, resalta el compromiso con la implementación del Acuerdo de París y el liderazgo regional en la lucha contra el cambio climático.
“Expresamos nuestro total apoyo a la presidencia de la COP30 y a su visión de implementar el Acuerdo de París mediante una acción acelerada, inclusiva y ambiciosa”, señala el documento firmado por 22 países. “Abrazamos esta oportunidad histórica de presentar a nuestra región como un modelo de unidad, liderazgo y compromiso con la acción ambiental.”
La reunión de dos días inició las consultas anunciadas por la presidencia de la COP30 la semana pasada, en la sexta carta del presidente de la COP30, embajador André Corrêa do Lago. Se realizaron debates sobre temas como financiamiento climático, adaptación, energía y transición justa. Representantes de organizaciones multilaterales y de la sociedad civil también participaron en parte de las sesiones.
“El presidente Lula, que a lo largo de toda su vida luchó por la justicia social, está hoy convencido de que la agenda climática está totalmente relacionada con la agenda social y del peligro de que el cambio climático destruya los avances sociales que los países conquistaron con enormes sacrificios”, afirmó el embajador en una conferencia de prensa junto con la ministra de Medio Ambiente de México, Alicia Bárcena.
En la declaración, los países afirmaron que están comprometidos a “hacer de la voz de América Latina y el Caribe una voz única en la COP30 en todos los asuntos de interés común para nuestra región”. También reforzaron el compromiso con el multilateralismo y con soluciones globales que fortalezcan la solidaridad entre regiones.
“América Latina y el Caribe están unidos para avanzar en una transición justa, ordenada y equitativa que no deje a nadie atrás”, dijo la ministra Bárcena en la conferencia de prensa. “Una transición que respete nuestras realidades nacionales, nuestra soberanía y nuestra autodeterminación.”
Los países destacaron el apoyo al trabajo realizado por las presidencias de la COP29 y de la COP30 en la elaboración de la Hoja de Ruta Bakú-Belém para movilizar 1,3 billones de dólares en financiamiento climático. El informe, que será presentado en la COP30, según la declaración, debe incentivar la movilización de recursos de fuentes diversas e innovadoras, como el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF, por sus siglas en inglés), que remunerará a los países en desarrollo por la conservación y el uso sostenible de sus bosques tropicales.
Los ministros latinoamericanos y caribeños también subrayaron que las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) para 2035, que deben presentarse hasta septiembre, son “indispensables para mantener al alcance los objetivos del Acuerdo de París”. Concretarlas, agregaron, exige la acción de todos los sectores, medios de implementación y cooperación internacional.
La declaración resalta además que la “adaptación es una prioridad colectiva para la región”, con el mayor nivel de importancia política. Asimismo, refuerza el compromiso con el avance del tema durante la COP30, incluyendo las Metas Globales de Adaptación (GGA, por sus siglas en inglés), y con la implementación y actualización de planes nacionales de adaptación.
Los países señalaron la necesidad de avanzar hacia el fin de los combustibles fósiles de manera coherente con el desarrollo sostenible, reconociendo los desafíos económicos, técnicos y ambientales de este proceso. El documento también destaca la reciente decisión de la Corte Internacional de Justicia de que los países tienen obligaciones, bajo el derecho internacional, de combatir el cambio climático.
Entre otros puntos, la carta refuerza el papel de los pueblos indígenas, comunidades locales y afrodescendientes como guardianes de los ecosistemas marinos y terrestres, y la importancia de las soluciones basadas en la naturaleza. También subraya el compromiso con acciones climáticas que respeten y protejan los derechos humanos.
