Hoja de Ruta

La Presidencia de la COP30 impulsa una Hoja de Ruta para Detener y Invertir la Deforestación y la Degradación Forestal hacia 2030

La primera presentación de la iniciativa tendrá lugar durante el Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques, en Nueva York

Foto: Vinícius Mendonça/Ibama
Foto: Vinícius Mendonça/Ibama

La Presidencia de la COP30 ha iniciado un proceso global de consultas para desarrollar una Hoja de ruta de la Presidencia de la COP30 para detener e invertir los procesos de deforestación y degradación forestal de aquí a 2030. La iniciativa busca reunir aportes de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), instituciones observadoras, organismos internacionales, especialistas, Pueblos Indígenas, comunidades locales y otros actores relevantes, con el objetivo de identificar soluciones prácticas, desafíos y oportunidades para acelerar la protección de los bosques en el marco de la acción climática global.

Actualmente en elaboración a lo largo de 2026, la Hoja de Ruta pretende constituir una contribución sustantiva de la Presidencia de la COP30 a los esfuerzos internacionales frente al cambio climático. No se trata de un texto de negociación ni de un instrumento vinculante. Su propósito es consolidar enfoques de política pública, buenas prácticas, mecanismos de financiamiento, modelos de gobernanza y vías de cooperación internacional que puedan apoyar a los países en el fortalecimiento o desarrollo de sus propias estrategias nacionales para detener y revertir la deforestación y la degradación forestal hacia 2030, respetando las distintas capacidades y circunstancias nacionales.

El documento buscará presentar ejemplos de políticas públicas, arreglos de gobernanza, instrumentos financieros, iniciativas lideradas por Pueblos Indígenas y comunidades tradicionales, innovaciones tecnológicas y marcos de cooperación que ya se están implementando en distintas regiones y ecosistemas forestales del mundo. Su objetivo central es acelerar el intercambio de conocimientos e impulsar acciones concretas orientadas a la conservación, restauración y manejo sostenible de los bosques.

La primera etapa de consultas comenzará el próximo 11 de mayo en Nueva York, en el marco de la 21ª sesión del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (UNFF21). El encuentro reunirá representantes de gobiernos, organismos internacionales, sociedad civil, Pueblos Indígenas, sector privado y academia. El proceso de consultas continuará durante los próximos meses, con la expectativa de presentar una propuesta consolidada de la Hoja de Ruta durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre, coincidiendo con la Semana del Clima de Nueva York.

La sesión del 11 de mayo será transmitida en línea, de 13:15 a 14:30 (hora de Nueva York): https://webtv.un.org/en/asset/k1w/k1w44jofgf 

Al colocar la protección y regeneración de los bosques en el centro de la agenda climática internacional, la Presidencia de la COP30 reafirma el papel de la Agenda de Acción como un espacio de convergencia entre ambición climática e implementación, según destacó el presidente de la COP30, el embajador André Corrêa do Lago.

“Nuestro objetivo con la Hoja de ruta de la Presidencia de la COP30 para detener e invertir los procesos de deforestación y degradación forestal de aquí a 2030 es ir más allá de los compromisos y avanzar en la implementación, ofreciendo un instrumento práctico y orientado a la acción que los países puedan utilizar para fortalecer y orientar sus políticas forestales en el territorio”, afirmó.

La iniciativa refleja un enfoque integrado entre protección ambiental y desarrollo económico, señalando un cambio de paradigma: los bosques no deben entenderse como un costo, sino como una base para la resiliencia, la prosperidad, la competitividad y el bienestar. 

La Hoja de Ruta parte de un consenso ampliamente reconocido por la comunidad científica y los gobiernos: sin detener la deforestación hacia 2030, será extremadamente difícil alcanzar las metas climáticas globales. Los bosques desempeñan un papel estratégico no solo como sumideros de carbono, sino también en la regulación de los ciclos hídricos, la protección de la biodiversidad, la seguridad alimentaria y energética, y el sustento de miles de millones de personas. Sus beneficios alcanzan tanto a los Pueblos Indígenas y comunidades tradicionales como a las poblaciones urbanas que dependen de los servicios ecosistémicos, la disponibilidad de agua, la energía y otros recursos esenciales para el funcionamiento de las ciudades y las economías.

Durante el evento en Nueva York, representantes de distintas regiones forestales —desde la Amazonía hasta el Sudeste Asiático, desde la Cuenca del Congo hasta los bosques boreales de América del Norte — compartirán experiencias, desafíos y soluciones adaptadas a sus contextos nacionales, evidenciando tanto la dimensión global del problema como la necesidad de respuestas territorialmente adecuadas.

Financiamiento y gobernanza

El diplomático Marco Túlio Scarpelli Cabral, coordinador de la iniciativa, destacó que la degradación forestal es un desafío global que afecta tanto a los bosques tropicales como a los templados y boreales. Según señaló, la evidencia científica refuerza la urgencia de acelerar la implementación de los compromisos multilaterales ante el creciente riesgo de aproximarse a puntos de no retorno ecológico.

“Los países en desarrollo todavía enfrentan limitaciones significativas en capacidades técnicas y acceso al financiamiento necesario para detener la deforestación y revertir la degradación forestal. Fortalecer los flujos financieros y los mecanismos de protección forestal será decisivo para permitir que estos países amplíen su contribución a los objetivos climáticos globales”, afirmó Cabral.

Uno de los ejes centrales de la propuesta es el reconocimiento de que enfrentar la deforestación exige una mayor coordinación internacional y una arquitectura de cooperación más robusta. Además de identificar brechas y proponer mejoras en el financiamiento climático, la Hoja de Ruta buscará impulsar avances en capacitación, transferencia tecnológica y marcos regulatorios que faciliten la implementación de políticas forestales en los países en desarrollo.

Entre los instrumentos considerados se encuentran la movilización de capital privado, la expansión de mecanismos de financiamiento basados en resultados, el fortalecimiento de mercados de carbono con integridad ambiental y el apoyo a cadenas productivas sostenibles y modelos de bioeconomía.

Detener y revertir la deforestación hacia 2030 es reconocido ampliamente como un objetivo ambicioso, pero también como uno de los compromisos más relevantes de la agenda climática global. Los bosques concentran reservas estratégicas de carbono y ofrecen algunas de las soluciones de mitigación más escalables disponibles en el corto plazo. Al mismo tiempo, las experiencias acumuladas durante las últimas décadas demuestran que es posible compatibilizar protección forestal, producción agrícola, crecimiento económico e inclusión social.

En este contexto, la Presidencia de la COP30 busca construir un marco de referencia lo suficientemente amplio como para generar convergencia internacional, pero también flexible para reconocer las distintas realidades nacionales. La premisa central es que ya existen herramientas políticas, económicas e institucionales capaces de generar resultados concretos. El desafío ahora es ampliar su escala, coordinación y continuidad.