Brasil presenta modelo pionero de lucha contra la desinformación climática en seminario web internacional
La iniciativa reúne a gobierno, academia y sociedad civil en torno a seis ejes: investigación, comunicación estratégica, periodismo, alfabetización mediática, integridad digital y medidas jurídicas. El debate destacó los avances de esta agenda en el marco de la COP30

Representantes del gobierno brasileño, de las Naciones Unidas (ONU), de la UNESCO, de universidades y de organizaciones de la sociedad civil participaron en un seminario web internacional para presentar los avances del Capítulo Brasileño de la Iniciativa Global por la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático. El encuentro reunió a más de 100 participantes y destacó la experiencia brasileña como referente internacional en la lucha contra la desinformación climática y en la construcción de políticas públicas orientadas a promover entornos informativos más seguros, transparentes y alineados con la ciencia.
La iniciativa global fue lanzada durante la presidencia brasileña del G20 en 2024 y está coordinada por el gobierno de Brasil, la ONU y la UNESCO. Brasil es actualmente el único país con un capítulo nacional formalmente estructurado, que reúne a organismos gubernamentales, universidades, organizaciones de la sociedad civil, investigadores y entidades vinculadas a las agendas ambiental y digital.
La Subsecretaria de Políticas Digitales de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia de la República (Secom), Nina Santos, presentó el marco institucional del Capítulo Brasileño de la Iniciativa Global. Según ella, el modelo incluye un Comité Gestor gubernamental integrado por diferentes ministerios y una Red de Socios compuesta actualmente por más de 130 organizaciones de la sociedad civil.
La red actúa en torno a seis ejes temáticos: investigación y monitoreo del debate público; comunicación estratégica; sostenibilidad del periodismo y protección de comunicadores; alfabetización mediática; integridad de la información en el entorno digital; y medidas jurídicas para combatir la desinformación climática.
"Nuestra intención es llevar este debate a los territorios y ampliar la adhesión social al tema", afirmó Nina. También destacó que Brasil ya genera productos concretos a partir de la iniciativa, como estudios, campañas, guías técnicas y propuestas orientadas a la formulación de políticas públicas.
Charlotte Scaddan, una de las copresidentas de la iniciativa global, señaló que la agenda de integridad de la información ha ganado relevancia internacional a lo largo del último año, impulsada por la creciente preocupación por los impactos de la desinformación en la acción climática.
Según ella, la COP30, celebrada en Belém, marcó un hito histórico al incorporar por primera vez la integridad de la información en la decisión final de una conferencia climática de la ONU. "No sabíamos si lo lograríamos, pero lo logramos", afirmó. Scaddan también destacó el lanzamiento de la Declaración de Belém sobre la Integridad de la Información en materia de Cambio Climático, que ya cuenta con 26 países y organismos internacionales signatarios.
La Directora y Representante de la UNESCO en Brasil, Marlova Noleto, subrayó que la crisis climática exige no solo financiamiento, cooperación internacional y capacidad de implementación, sino también confianza pública en la ciencia, en las instituciones y en la información que circula en el debate público.
"Cuando la desinformación debilita esa confianza, también debilita la capacidad de las sociedades para actuar frente a la emergencia climática", afirmó. En opinión de Noleto, Brasil ocupa hoy un papel pionero en la agenda internacional al convertir la integridad de la información en un eje estructurante de las políticas climáticas.
Recordó también que el país ha enfrentado en los últimos años eventos climáticos extremos, como las inundaciones en Rio Grande do Sul, lo que refuerza la necesidad de fortalecer ecosistemas de información confiables. Según la representante de la UNESCO, la experiencia brasileña podría servir de inspiración para que otros países desarrollen capítulos nacionales adaptados a sus propias realidades políticas, sociales e institucionales.
La embajadora Liliam Chagas, directora del Departamento de Clima del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE), destacó que la presidencia de la COP30 abrió un espacio para incorporar el tema de la integridad de la información en las negociaciones climáticas internacionales. Explicó que Brasil utilizó diferentes instancias de la conferencia para impulsar el debate, entre ellas la Cumbre de Líderes, la Agenda de Acción y los espacios dedicados al empoderamiento climático.
Según Liliam, uno de los resultados concretos fue el lanzamiento de un Plan de Aceleración de Soluciones (PAS) relacionado con la integridad de la información sobre el cambio climático. También indicó que el gobierno brasileño tiene previsto ampliar esta discusión en las negociaciones climáticas de la ONU que comenzarán en junio en Bonn, Alemania.
"El momento es ahora. Necesitamos el apoyo de todos los gobiernos y de la sociedad civil para consolidar esta agenda dentro de las negociaciones climáticas", afirmó.
Marcelo Martinez, jefe de la División de Temas Digitales del Ministerio de Relaciones Exteriores, destacó que la construcción de la integridad de la información como categoría diplomática es reciente y resultado de la articulación entre gobiernos, organismos internacionales y sociedad civil. Según él, Brasil logró consolidar esta agenda a partir de experiencias previas en el Mercosur, el G20 y la propia COP30.
Martinez resaltó además que la tradición brasileña de gobernanza multisectorial fortalece la actuación del país en los foros internacionales. "Brasil llega a los espacios internacionales con debates ya madurados junto a la sociedad civil, la academia, el sector privado y la comunidad técnica", afirmó.
La directora de investigación del Instituto Democracia em Xeque, Letícia Capone, presentó la experiencia de la Red de Socios por la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático. Según ella, la red reúne a más de 140 organizaciones y fue construida con énfasis en la diversidad regional y en la participación de entidades que representan a pueblos indígenas, comunidades tradicionales y poblaciones vulnerables a los impactos climáticos.
Explicó que la Red opera de manera horizontal y colaborativa, mediante seminarios, talleres, consultas públicas y grupos de trabajo para elaborar diagnósticos, campañas y recomendaciones orientadas a combatir la desinformación climática.
A lo largo del seminario web, representantes de los seis ejes temáticos presentaron acciones desarrolladas por la red. Entre ellas se encuentran investigaciones sobre el ecosistema de la desinformación climática en Brasil, campañas de comunicación sobre el cambio climático, guías jurídicas para actuar contra la desinformación, estrategias de publicidad digital responsable e iniciativas de alfabetización mediática dirigidas a comunidades vulnerables.
El representante del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático, Fábio Toreta, señaló que el capítulo brasileño surgió en un contexto de fuerte resistencia política y narrativa a la agenda climática. Según él, la creación del comité permitió integrar diferentes áreas del gobierno y de la sociedad civil para enfrentar desafíos concretos relacionados con la desinformación.
Toreta citó como ejemplo los debates en torno a la legislación ambiental brasileña y subrayó que la integridad de la información ha pasado a formar parte del Plan Clima de Brasil, un marco de política estructurante para la transición climática del país.
"Sin esta articulación, cada ministerio manejaba de forma aislada una parte del problema. Hoy podemos integrar acciones y construir respuestas coordinadas", destacó.
Los participantes sostuvieron que la experiencia brasileña demuestra la importancia de la cooperación entre gobierno, prensa, academia, organismos internacionales y sociedad civil para fortalecer la confianza pública en la ciencia y ampliar la capacidad de respuesta ante el cambio climático. También reafirmaron que la construcción de entornos informativos más íntegros será fundamental para el avance de las negociaciones climáticas internacionales en los próximos años.
