NAPS

Alianza presentada en Bonn acelera la implementación de los Planes Nacionales de Adaptación

Transformar la planificación en acciones con rapidez es esencial para fortalecer la resiliencia de las poblaciones ante los impactos cada vez más intensos del cambio climático

La Alianza funcionará como una plataforma internacional de articulación política y técnica en torno a los Planes Nacionales de Adaptación — Foto: Ana Rosa Alves/COP30
La Alianza funcionará como una plataforma internacional de articulación política y técnica en torno a los Planes Nacionales de Adaptación — Foto: Ana Rosa Alves/COP30

La necesidad de convertir los Planes Nacionales de Adaptación (NAPs, por sus siglas en inglés) en acciones concretas fue el eje del debate celebrado este jueves (11) en Bonn, Alemania. "La mitigación (de las emisiones de gases de efecto invernadero) es fundamental, pero también necesitamos avanzar rápidamente en adaptación, porque los impactos del cambio climático ya son una realidad para todos los países", afirmó la CEO de la COP30, Ana Toni.

Ella participó en la presentación de la Alianza para la Implementación de los Planes Nacionales de Adaptación, iniciativa liderada por la Presidencia de la COP30 en asociación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Gobierno de Alemania y el Gobierno de Italia.

La Alianza está abierta a nuevas adhesiones. La CEO destacó la importancia de la continuidad de la agenda de adaptación entre las próximas conferencias climáticas de las Naciones Unidas, señalando la presencia de representantes de las futuras presidencias de la COP31 y la COP32. La construcción colectiva, dijo, será fundamental para garantizar que los NAPs se conviertan en instrumentos efectivos de protección de las poblaciones más vulnerables a los impactos climáticos.

La Presidencia de la COP30 ha trabajado para elevar la relevancia del tema, tanto en las negociaciones formales como en la agenda de acción climática. Además de la creación de la Alianza, aboga por el fortalecimiento de los indicadores del Objetivo Global de Adaptación, el aumento del financiamiento destinado a la adaptación y el fomento de la elaboración e implementación de los NAPs.

Hasta el momento, setenta y seis países en desarrollo han presentado NAPs ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). "Los NAPs no pueden verse únicamente como instrumentos de planificación, sino principalmente como herramientas para transformar estrategias en acciones concretas en los territorios", indicó.

En este sentido, la Alianza reduce la brecha entre la planificación y la ejecución, uno de los principales obstáculos de la adaptación climática global. Está estructurada en torno a tres objetivos principales: promover la colaboración para la implementación de los NAPs, fortalecer el entorno favorable a la movilización de inversiones y financiamiento para la adaptación, y ampliar la participación del sector privado en ese proceso.

Priorización

Durante el evento, la asesora técnica sénior de Política y Planificación de Adaptación del PNUD, Rohini Kohli, también subrayó la urgencia de implementar las estrategias nacionales. Describió los NAPs como "hojas de ruta para la resiliencia", orientando a los países en la reducción de vulnerabilidades y en la preparación ante los impactos del cambio climático.

Según Kohli, al conectar gobiernos, financiadores y socios técnicos, la Alianza puede sortear los obstáculos que habitualmente dificultan la implementación, como la fragmentación de las instituciones que apoyan los planes y la dificultad de convertirlos en proyectos con potencial de financiamiento. Otro obstáculo mencionado por la representante del PNUD es la escasa priorización política de la agenda. Uno de los caminos para avanzar en este ámbito es la cooperación internacional, tal como señalaron otros participantes del evento en Bonn.

La directora de Clima, Energía y Medio Ambiente del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania, Heike Henn, afirmó que la adaptación debe permanecer en el centro de la agenda climática global. Destacó que los impactos de la crisis climática ya son una realidad y exigen acciones simultáneas de mitigación y adaptación, y que la cooperación internacional es esencial para crear un ecosistema capaz de movilizar recursos, compartir experiencias y fortalecer la resiliencia de las comunidades.

La directora de Asuntos Europeos y Negociación Climática Internacional del Ministerio de Transición Ecológica de Italia, Federica Fricano, indicó que los desafíos relacionados con la desconexión entre las prioridades nacionales y el financiamiento, sumados a la baja coordinación institucional y el acceso limitado a apoyo técnico, restringen la implementación. La nueva Alianza, dijo Fricano, puede reducir la fragmentación.

Desafíos

Entre las principales demandas planteadas en el evento por los países en desarrollo figura el fortalecimiento de metodologías para calcular los costos de las medidas de adaptación. Otro punto es la necesidad de ampliar el financiamiento para la adaptación, especialmente a través de recursos públicos e instrumentos de apoyo no reembolsables.

La directora de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente de Uruguay, María Luisa Alonzo, señaló que países sudamericanos como Argentina, Ecuador, Paraguay y Uruguay ya cuentan con planes nacionales o estrategias sectoriales orientadas a la adaptación en áreas como infraestructura, ciudades, agricultura y energía. "Los NAPs han sido fundamentales para identificar riesgos e impactos climáticos. Ahora estamos entrando en una fase en la que necesitamos transformar esas estrategias en proyectos concretos", afirmó.

Para la representante uruguaya, si bien la participación del sector privado es importante, es necesario desarrollar enfoques regionales capaces de responder a las diferentes realidades económicas de los países.

Más allá de los aspectos financieros y metodológicos, los participantes resaltaron la importancia de construir una nueva narrativa en torno a la adaptación climática. Según ellos, el debate internacional suele concentrarse en indicadores técnicos y métricas, mientras que los impactos de la adaptación sobre las personas y las comunidades reciben menos atención.