Presidencia de la COP30 lanza Hojas de Ruta internacionales para acelerar la transición que deje atrás los combustibles fósiles y detener la deforestación y la degradación forestal de aquí a 2030
De los compromisos a la implementación, las dos Hojas de Ruta proponen trayectorias prácticas para que los países avancen en la acción climática, fortalezcan la cooperación internacional y movilicen inversiones, al tiempo que apoyan el desarrollo económico, la seguridad energética y los medios de subsistencia de la población.

BRASILIA, 3 de noviembre de 2026 — El presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, y la directora ejecutiva de la COP30, Ana Toni, presentaron hoy dos Hojas de Ruta internacionales para acelerar la implementación de compromisos climáticos históricos: una sobre la transición que deje atrás los combustibles fósiles en los sistemas energéticos y otra sobre cómo detener e invertir los procesos de deforestación y degradación forestal de aquí a 2030.
Las Hojas de Ruta abordan dos grandes impulsores del cambio climático (la energía representa el 75% y la pérdida forestal el 11% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero) y ofrecen enfoques prácticos para convertir los acuerdos internacionales en políticas nacionales, inversiones y resultados medibles. Se basan en el primer Balance Mundial del Acuerdo de París, adoptado por consenso en la COP28, en Dubái, en 2023.
Las dos Hojas de Ruta se anunciaron en la plenaria de clausura de la COP30, en Belém, inspiradas en el llamado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a ir más allá de las declaraciones y acelerar la implementación climática. En la Cumbre de Líderes de la COP30, el presidente Lula afirmó que “el mundo necesita una hoja de ruta clara para acabar con esa dependencia de los combustibles fósiles”. Tras amplias discusiones entre las Partes y otros actores interesados, el embajador Corrêa do Lago asumió el compromiso de elaborar las dos Hojas de Ruta complementarias, bajo su responsabilidad como presidente de la COP30.
La publicación de los documentos cumple ese compromiso e impulsa una prioridad central de la Presidencia brasileña: fortalecer el multilateralismo poniendo en práctica decisiones ya acordadas por los países. Las Hojas de Ruta reflejan el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas, no solo entre los países, sino también dentro de ellos, y reconocen que las causas y las consecuencias de la crisis climática y la desigualdad interna de ingresos están profundamente interconectadas.
Elaboradas mediante amplias consultas internacionales, las Hojas de Ruta son contribuciones voluntarias y no prescriptivas de la Presidencia de la COP30. Estos documentos no son objeto de negociación.
Las Hojas de Ruta se lanzaron en la oficina del PNUD en Brasil, socio clave de la Presidencia de la COP30. La alianza apoyó un proceso integral de consulta internacional y los esfuerzos logísticos y técnicos detrás de los lanzamientos de hoy.
Hoja de Ruta Internacional de la Presidencia de la COP30 para una Transición que Deje Atrás los Combustibles Fósiles en los Sistemas Energéticos, de forma justa, ordenada y equitativa, acelerando la acción en esta década crucial con el fin de lograr el cero neto en emisiones de aquí a 2050, de conformidad con la ciencia
Esta Hoja de Ruta de la Presidencia de la COP30 concluye que la transición para dejar atrás los combustibles fósiles es urgente, inevitable y, aun así, posible, y que todo país puede empezar a actuar, independientemente de su punto de partida.
Una convocatoria abierta en la plataforma de la Convención sobre el Clima de la ONU recibió 267 contribuciones; 21 de ellas provinieron de Partes o grupos de Partes, que en total representan a 115 Partes. Como destaca la Hoja de Ruta, la transformación energética mundial ya está en marcha. La energía renovable, la electrificación y las mejoras de eficiencia están creando oportunidades para fortalecer la seguridad energética, reducir la dependencia de los volátiles mercados internacionales de combustibles y desarrollar nuevas industrias.
La transición requiere una coordinación cuidadosa. La producción de combustibles fósiles debe disminuir junto con la demanda, mientras los sistemas de energía de bajas emisiones se expanden lo suficiente para mantener un suministro de energía confiable y a precios asequibles. Reducir la oferta más rápido que la demanda puede generar escasez y volatilidad de precios; mantener la producción por encima de la demanda futura conlleva el riesgo de prolongar la dependencia de los combustibles fósiles y dejar inversiones subutilizadas.
En el centro de la Hoja de Ruta está el Índice de Preparación para la Transición de Belém, que examina la exposición de los países a los combustibles fósiles y su capacidad para conducir la transición a partir de tres pilares complementarios: demanda de energía, oferta de energía y economía en su conjunto. El pilar de la demanda analiza el uso de energía en el transporte, la industria y las edificaciones, mientras que el pilar de la oferta evalúa cómo la producción de combustibles fósiles puede adaptarse a medida que los sistemas de energía de bajas emisiones se expanden y la demanda disminuye. El pilar económico aborda la dependencia fiscal, la inversión, el costo del capital y las señales de precios, entre otros temas. Un conjunto de indicadores y métricas, para uso de los países, ayuda a identificar fortalezas y desafíos.
Las evaluaciones permiten que los países identifiquen sus respectivos arquetipos en cada pilar, mostrando dónde la exposición es mayor, dónde la capacidad es limitada y dónde las fortalezas existentes pueden acelerar el progreso. Las palancas estructurantes pueden aplicarse a todos los países, mientras que las palancas de implementación específicas de los arquetipos se adaptan a cada perfil de transición.
La Hoja de Ruta también presenta tres propuestas para avanzar en la implementación: alentar a los países, los gobiernos subnacionales y los sectores a empezar ahora, utilizando el Índice de Preparación para la Transición de Belém para evaluar sus circunstancias e identificar prioridades; lanzar un Mutirão TAFF, una agenda colectiva para acelerar acciones coordinadas en esta década crucial, hasta 2033; y mantener el diálogo y la cooperación internacionales, incluso a través de las futuras Presidencias de la COP y del Balance Mundial, para evaluar el progreso y enfrentar desafíos comunes de implementación.
Un principio central es que una transición justa, ordenada y equitativa debe estimular el desarrollo, ampliar el acceso a energía moderna a precios asequibles, proteger a los trabajadores y las comunidades y reflejar las diferentes circunstancias nacionales de desarrollo. Los países no necesitan seguir trayectorias idénticas para avanzar hacia el mismo objetivo climático.
Hoja de Ruta de la Presidencia de la COP30 para Redoblar los Esfuerzos para Detener e Invertir los Procesos de Deforestación y Degradación Forestal de Aquí a 2030
Esta Hoja de Ruta de la Presidencia de la COP30 identifica oportunidades para acelerar la protección, el uso sostenible y la recuperación de los bosques mediante una acción nacional coordinada, la cooperación internacional y el financiamiento. La Hoja de Ruta adopta un enfoque global, que abarca los bosques tropicales, subtropicales, templados y boreales, así como ecosistemas relacionados con los bosques, como las turberas y los manglares.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la deforestación anual disminuyó de 17,6 millones de hectáreas en el período de 1990 a 2000 a 10,9 millones de hectáreas en el período de 2015 a 2025, pero sigue siendo considerable. Los bosques tropicales representan aproximadamente el 45% de la superficie forestal mundial y el 88% de la deforestación registrada entre 1990 y 2025.
La Hoja de Ruta también destaca la degradación forestal, un desafío menos visible, en el que los bosques siguen en pie, pero pierden su capacidad de almacenar carbono, regular el ciclo del agua, sostener la biodiversidad y garantizar medios de subsistencia. El calor, la sequía y los incendios pueden intensificar la degradación y aumentar el riesgo de cambios irreversibles en grandes ecosistemas forestales, incluida la Amazonía.
La Hoja de Ruta identifica cinco áreas de acción complementarias en las estrategias nacionales: conservación; manejo forestal sostenible, agroforestería y bioeconomía; lucha contra la degradación forestal; lucha contra la deforestación; y restauración, reforestación y forestación.
Con base en amplias consultas internacionales, la Hoja de Ruta propone un enfoque de cinco etapas para que los países fortalezcan la implementación: Diagnosticar las condiciones de los bosques y los impulsores de su pérdida; Alinear políticas, instituciones y financiamiento; Enfocarse en resultados; Ejecutar acciones, monitoreando el progreso; y Evaluar y ajustar la implementación**.
El documento también presenta cuatro propuestas para utilizar decisiones ya existentes de las COP en la implementación: mejorar los sistemas de información y de monitoreo forestal; fortalecer la asistencia técnica y el fomento de la capacidad; combatir los delitos ambientales transnacionales, incluido el apoyo al protocolo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, lanzado en octubre; y promover incentivos comerciales que recompensen la producción sostenible y libre de deforestación.
El financiamiento es una de las mayores brechas de implementación. Según el PNUMA, el financiamiento forestal anual debe pasar de US$ 84.500 millones en 2023 a más de US$ 300.000 millones para 2030. Los presupuestos públicos nacionales concentraron el 88,3% del financiamiento registrado en 2023, mientras que el financiamiento público internacional fue de apenas el 3,4%. La mayor parte de los bosques tropicales se encuentra en países en desarrollo, por lo que gran parte de la carga de la conservación y el uso sostenible de los bosques recae en los presupuestos nacionales de esos países.
La Hoja de Ruta analiza 30 mecanismos internacionales de financiamiento forestal, entre ellos los pagos basados en resultados, REDD+ jurisdiccional y el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF). El documento concluye que muchos instrumentos existentes operan por debajo de su potencial, lo que apunta a la necesidad de ampliar el financiamiento, mejorar el acceso y recompensar a los países y las comunidades por la conservación y el manejo forestal sostenible.
De Belém a Antalya: fortalecer el multilateralismo rumbo a la implementación
En conjunto, las dos Hojas de Ruta impulsan un enfoque común: los acuerdos internacionales establecen objetivos compartidos, mientras que la implementación requiere acciones lideradas por los propios países, una cooperación internacional focalizada y una mayor inversión financiera.
La Presidencia de la COP30 invita a las futuras Presidencias de la COP a mantener diálogos de implementación sobre la transición que deje atrás los combustibles fósiles, incluso en la preparación del segundo Balance Mundial, en 2028. La Hoja de Ruta sobre bosques propone acciones internacionales e hitos indicativos hasta 2030.
Ambos documentos también identifican oportunidades para la Agenda Global de Acción Climática, que reúne a más de 480 iniciativas y coaliciones y a más de 100 Planes de Aceleración de Soluciones (PAS) para movilizar a gobiernos, empresas, inversionistas y sociedad civil en torno a la implementación práctica.
Las Hojas de Ruta están estrechamente vinculadas al Informe de la Presidencia de la COP30 sobre la Implementación de la Hoja de Ruta de Bakú a Belém hacia US$ 1,3 billones, que se lanzará esta misma semana y aborda los esfuerzos para elevar el financiamiento climático destinado a los países en desarrollo, procedente de todas las fuentes, públicas y privadas, a por lo menos US$ 1,3 billones anuales para 2035. Juntos, los tres documentos conectan las transformaciones necesarias en los sistemas energéticos y forestales con el financiamiento, las instituciones y la cooperación requeridos para hacerlas realidad.
Mientras la comunidad internacional se prepara para la COP31 en Antalya, el mensaje de la Presidencia de la COP30 es que el mundo ya cuenta con una base sólida de decisiones climáticas adoptadas por consenso. La tarea urgente es convertirlas en acción: proteger el clima y, al mismo tiempo, fortalecer la seguridad energética, mantener los bosques en pie y crear oportunidades de desarrollo que beneficien a las personas en todo el mundo.
Consulte el informe completo (en inglés): Hoja de Ruta Internacional de la Presidencia de la COP30 para una Transición que Deje Atrás los Combustibles Fósiles en los Sistemas Energéticos, de forma justa, ordenada y equitativa, acelerando la acción en esta década crucial con el fin de lograr el cero neto en emisiones de aquí a 2050, de conformidad con la ciencia.
Consulte el informe completo (en inglés): Hoja de Ruta de la Presidencia de la COP30 para Redoblar los Esfuerzos para Detener e Invertir los Procesos de Deforestación y Degradación Forestal de Aquí a 2030.
