Hoja de Ruta

La propuesta de la Presidencia de la COP30 para detener la deforestación recibe apoyo en el Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques

La Presidencia de la COP30 presentó en Nueva York la Hoja de Ruta para detener e invertir los procesos de deforestación y degradación forestal de aquí a 2030, reuniendo a países, expertos y organizaciones para fortalecer la cooperación y el financiamiento climático

Representantes de organismos internacionales reforzaron el apoyo político a la iniciativa presentada por la Presidencia de la COP30 — Foto: UNFF21
Representantes de organismos internacionales reforzaron el apoyo político a la iniciativa presentada por la Presidencia de la COP30 — Foto: UNFF21

La Presidencia de la COP30 está consolidando uno de los principales instrumentos de política de la próxima Conferencia del Clima: la Hoja de Ruta para detener e invertir los procesos de deforestación y degradación forestal de aquí a 2030. Aún en elaboración a lo largo de 2026, la iniciativa fue presentada en la ONU en Nueva York durante la 21ª sesión del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (UNFF21), en un evento que reunió a gobiernos, organismos multilaterales y expertos internacionales.

Un mensaje contundente emergió a lo largo de las sesiones: los bosques no pueden tratarse únicamente como una agenda ambiental. Son cada vez más centrales para la resiliencia económica, los medios de vida, la seguridad alimentaria e hídrica, la protección de la biodiversidad y la prosperidad a largo plazo.

Según el diplomático Marco Tulio Scarpelli Cabral, coordinador del equipo de redacción de la Hoja de Ruta de la Presidencia de la COP30, el proceso ya ha recibido más de 130 contribuciones de países, además de propuestas enviadas por investigadores y organizaciones de la sociedad civil de diferentes partes del mundo.

"Esto es muy importante, muy significativo, porque es un respaldo más. Esperamos que haya otros a este esfuerzo que está realizando la Presidencia de la COP30", afirmó.

Marco Tulio destacó que el debate ya no es si el mundo logrará detener la deforestación para 2030, sino cómo llegaremos hasta allí. La Hoja de Ruta señala que la pérdida anual de bosques ya genera aproximadamente 81.000 millones de dólares en daños económicos vinculados a los impactos climáticos, con efectos en cascada sobre la agricultura, la infraestructura, los sistemas hídricos y los mercados energéticos. Como señaló Martin Krause, Director de la División de Cambio Climático del PNUMA, se trata de "un costo que los ministros de Finanzas y los inversores en infraestructura ya están pagando, muchas veces sin siquiera darse cuenta".

Los diálogos reforzaron la importancia de:

  • prácticas sostenibles de uso de la tierra a escala territorial;

  • financiamiento directo para los Pueblos Indígenas y las comunidades locales;

  • marcos más sólidos de transparencia y debida diligencia en las cadenas de suministro;

  • reconvertir los subsidios perjudiciales en incentivos sostenibles;

  • movilizar capital catalítico y de largo plazo, incluso a través de iniciativas como el Tropical Forests Forever Facility (TFFF);

  • una mayor cooperación entre países productores y consumidores para fortalecer el comercio verde.

Los diálogos fueron coliderados por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el PNUD, la FAO, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la iniciativa Nature for Climate (N4C), el Hub Internacional de Política Climática (ICPH) y socios como Climate Policy Initiative/PUC-Rio, Global Optimism, WWF, Forest Stewardship Council e Instituto Igarapé, reuniendo perspectivas de diversas regiones forestales — Brasil, Canadá, China, Ecuador, Alemania, Guatemala, Indonesia, Filipinas, Noruega, Suiza y el Reino Unido — para intercambiar experiencias, desafíos y soluciones prácticas en torno a la gobernanza forestal, el financiamiento, la restauración, el uso sostenible de la tierra y la implementación a escala.

A medida que los debates avanzan de la COP30 hacia la COP31, la Hoja de Ruta Forestal evoluciona no solo como un documento, sino como una plataforma de coordinación, implementación y convergencia entre las iniciativas y los actores existentes en la agenda forestal. Su éxito dependerá de que cada país identifique los impulsores, las oportunidades y las vías específicas de sus biomas, capaces de generar resultados concretos sobre el terreno.

Resolución de la ONU refuerza la acción global para detener e invertir los procesos de deforestación y degradación forestal de aquí a 2030

El UNFF21 aprobó una resolución que refuerza la urgencia de acelerar la implementación del Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques y el cumplimiento de los Objetivos Forestales Mundiales para 2030. El texto destaca la necesidad de ampliar la gestión forestal sostenible, fortalecer la cooperación internacional, expandir el financiamiento climático e intensificar los esfuerzos para combatir la deforestación y la degradación forestal, reconociendo la complejidad y el carácter transversal del desafío. La resolución también subraya que la conservación de los bosques requiere una acción coordinada entre diferentes sectores y políticas públicas — abarcando no solo la agenda forestal, sino también la seguridad, la agricultura, la bioeconomía y el cambio climático.

Entre los puntos principales, la resolución reconoce las iniciativas lideradas por países y organizaciones para promover la innovación tecnológica, la transferencia de tecnología, el desarrollo de capacidades y el intercambio de experiencias en gestión forestal sostenible. El texto también refuerza la importancia de la cooperación internacional en el abordaje de los incendios forestales, incluyendo la prevención, la respuesta y la recuperación de las áreas afectadas.

El párrafo 12 de la Resolución destaca iniciativas multilaterales para detener e invertir los procesos de deforestación y degradación forestal de aquí a 2030 e invita a los miembros del UNFF a contribuir con acciones alineadas con los Objetivos Forestales Mundiales. En este contexto, la resolución reconoce que la iniciativa de la Presidencia de la COP30 ofrece vías para alcanzar estos objetivos.

La resolución también apoya el fortalecimiento de la bioeconomía basada en los bosques, valorando los sistemas agroforestales, la agricultura familiar y el manejo comunitario como instrumentos para la generación de ingresos, la seguridad alimentaria y la conservación ambiental.

En materia de financiamiento, el texto reconoce la necesidad urgente de ampliar los recursos para la protección y restauración forestal. También refuerza el papel del Foro sobre los Bosques como principal órgano intergubernamental de la ONU dedicado exclusivamente al tema, y solicita recursos financieros estables para garantizar el funcionamiento de la secretaría y la preparación de la revisión final de la arquitectura internacional sobre bosques prevista para 2030.

La resolución — que será sometida al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) para su adopción — será publicada bajo la referencia E/CN.18/2026/L.1.